El rey y la rosa
Veo otra lágrima verde
Un Domingo por la mañana
La distingo desde
el autobus que ardía en llamas.
La gota que colmó el vaso
Y fluyó hacia el mar
En silencio me salvo
Por dejarme llevar.
Me rescatan mis alas
Se las lleva el viento
Flamean las llamas
Y yo vuelo en silencio.
Se enciende el conductor
Las sillas sirven como leña
Más el fuego destructor
asfixia a quienes sueñan.
La voz dice mucho...
Y yo callo la mentira
Me elevo y escucho
Abajo, los gritos de íra.
Mi príncipe resulta chabón
El chabón se torna rey
Culpando la ambición
Quedo solo otra vez.
Mi silencio miente
Difiere de la indiferencia
La brisa ya ausente
Me estrella a la demencia.
Polvo, humareda y ceniza
Nublan mi visión
El fuego se excita
Y nace esta canción.
Entierro reinos en olvido
Plantamos cadáveres
Ahuyentamos al ruido
Y regresa cada vez.
Sembramos huesos
Dedos y esperanzas
Escupimos los restos
al ritual de alabanza.
Callamos enojos
Los ahuyentamos de más
Cavamos pozos
Escondo pesadillas en su profundidad.
Veo reflejarse
A través de una nube
Una rosa brillante
Su aroma sube.
El centelleo rojo
Me estrella en el suelo
Me torno polvo
Mordí el anzuelo.