Sin dolor
¿Desde cuándo canta el sol?
¿Cómo vuela el cóndor hoy?
En el cielo y en el mar
Busco oírte respirar
En la puna, es tu color
Rojo, lila, y rosa amor
Hoy me dejaré llevar
otro tiempo, otro lugar
y esta vez,
sin dolor
volaré,
hacie el sol
¿Cuánto más,
correré?
hasta volverte a ver
Esas alas que otorgás
cuando fijo me mirás
Hoy me animo a volar
vos gozá con mi danzar
y esta vez,
sin dolor
volaré,
hacie el sol
¿Cuánto más,
correré?
hasta volverte a ver
y esta vez,
sin dolor
volaré,
hacie el sol
¿Cuánto más,
por vivir?
hasta verte sonreír
Una descarga literaria
Desconociendo la razón, a pesar de estar a punto de quebrar la pata izquierda de la cama, lo cual me resultó prácticamente increíble, ya que casi nunca realmente gozo mientras me la chupan, no pude evitar poner freno a su entusiasmo.
De pronto, mi boca rápida pronunció las ideas irrelevantes que se iban formando en mi mente.
"Por qué la obsesión con el favoritísmo hacia cosas. Número favorito, comida favorita, película, banda, prenda..."
El, en pleno desenfreno, levantó su mirada hacia mí. Yo estaba observando fijo la pila de libros de arte, ordenadamente acomodados sobre el televisor frente a la cama.
Renoir, Cézanne, Pollock, Goya, Pierre et Gilles... Como tres de ellos robados de un estante de libros para pacientes internados en un hospital público. Qué horror.
"¿Qué?" confundido e impaciente, preguntó con su mirada de perro mojado. No me animé a mirarlo a los ojos. Cual eclipse, lo observé, pero no directamente.
"¿Por qué mierda la gente tiene un número favorito? ¿A quién le interesa? Si la gente me pregunta digo siete. Sirve también si hay que elegir un número para algún truco mágico o alguna estupidez de esa índole. Igual qué patético de mi parte que mi número favorito sea siete sólo porque leí por ahí que es el número que simboliza la magia. Dios qué ñoño, ya superé mi obsesión infantil con Harry Potter, pero una obsesión de ese tipo deja marca.."
Claramente, arruiné todo el ambiente sensual. Claramente además, si conozco la razón por la cual cagué el momento. Es simplemente el hecho que me cuesta asumir lo sexual. Me gusta el poder quejarme de no estar satisfecho sexualmente. Asi que cuando estoy siéndolo, encuentro excusas. Evito. La cago...
El, perdido o frustrado, qué se yo, se salió de encima mío. Se acostó a mi lado, aún con sus ojitos de cachorro. Dios, ¿Cómo hice para encontrar alguien mayor que yo, pero que a su vez tiene cuerpo de nene?
¿Por qué siempre tiene que tomar tanto? Después se tarda un año en acabar.
Muérete niña, muérete ya.
Has estado congelada todo este invierno
distante y distraída, sin disimulo a la desilusión.
Pequeña niña olvidadiza, comienza a fundirse en blanco,
tu mensaje que resaltaba en fuente negrita..
Negras en bombo, suenan a lo lejos,
es la guerra negligente, que se va acercando.
La batalla, una de muchas, entre tu ideal y tu olvido.
Figurabas falsamente feliz, finaliza y fluye muerta tu falacia.
Fomentando fines feroces de lucrosidad.
Faltarás, fuerte. Fe efervescente.
Hierven las aguas de tu calamidad,
arden en una llama de silencio.
Callas lo que antes se te salía por los poros.
Duérmete niña, duérmete ya,
pues esta filosofía,
la recorres sola,
en tu torre guardiana,
muere. muere o cambia, muerde y canta. o muere.
Suelo olvidar
El rey y la rosa


