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In fraganti

Tengo el corazón en la mano,
y la mano perforada.
La mano en la bolsa,
y la bolsa cerrada.
Y mi corazón atrapado.


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El joven que no lograba recordar lo que soñó de niño


Debo estar soñando. Tengo esa sensación de cuando uno sueña, sueña algo imposible. 
Al percatarse de que es imposible, se despierta. 
Como aquellas veces en "El origen", donde las estructuras del sueño no debían variar demasiado de la realidad, para que el huésped no se percatara y despertase.
Sólo que no me estoy despertando.


En una galería de arte deambula una pareja. Es una tarde gris y lluviosa. El viento grita en el exterior. "Mentiras", piensa él. "Está gritando mentiras".




Sueño un sueño imposible, de gente con caras pixeladas. Sonrisas sin dueño.
Son personajes de mi infancia, que mi memoria no logró registrar del todo bien.
Hoy los veo, y me resultan familiares, como del eco de un sueño. Me llaman la atención, pues ¿quién no desearía hablar con quienes ha soñado tantas veces?
Me acerco, les hablo. Tal vez mi apellido les recuerda a mi papá. Pero nada demasiado interesante.
Nada, vacío.


Pasan de una habitación de la galería a otra, por un pasillo oscuro, en el que parecen derretirse las flores de los óleos colgados simétricamente en las paredes. Se derriten junto a la lluvia.


La melancolía emana por mis ojos en forma de gotas al percatarme de que no tienen porque acordarse de mi. Ni que un nene haya sido muy trascendente en sus vidas. Me vieron alguna vez y se olvidaron, suena lógico.
Pero yo también olvido. Ocurrió.
Esa negación rotunda, rechazo absoluto, a aquella imágen de un adulto ignorando la opinión de un niño, por el hecho de ser niño.
Ahora siento que me desprotegí durante demasiado tiempo.
Ahora siento la corrupción.


Caminan silenciosos. Pasan por puertas, cerradas con candado. "Secretos", piensa ella. "Guardados con candado". Afuera, mientras tanto, mentiras en el bosque. Gotas caen pesadas. Los labios de ella, de pronto se sienten secos. Se rompen, pues la lluvia le da sed. Las gotas la provocan y despiertan su deseo.


Uno cree ser de cierto modo. Hay ciertas cosas que uno simplemente sabe que hace, y cosas que no.
Al percatarse uno de que hace cosas que creía no hacer, surge una encrucijada.
Entonces es cuando aparece la opción de cambiar. Pues el hombre es como un río. Cambia, constantemente. No se puede juzgar a un hombre. Porque lo que fue, ya no es.


Y pensar en aquella inocencia de un niño. Simplemente confía, porque nunca ha sido defraudado. Lamentablemente, la corriente de aquel río sabrá enseñarle a cambiar.


Al final del pasillo, más pinturas, esculturas de figuras femeninas voluptuosas, óleos florales. La habitación le recuerda a él el sabor a cerezas que sentía al realizarle sexo oral a esta mujer a su lado. A ella. Tan bella, tan simple, tan frágil, tan puta.


Ahora, ya que no parece que me despertaré pronto, cierro los ojos.
Veo rojo anaranjado, al mirar al sol, con los ojos cerrados.
Pienso, en lo que hace que uno sea como es. Nombro aquellas cosas, suponiendo que estamos en esos tiempos en los que aun no tenían nombres. Aquel tiempo, en ese lugar. 
El lugar donde nadie nunca sonríe.
"Tu sombra no muere.
Ten piedad de mis amores erectos, se tornaron marionetas de tu sonrisa prostituta. Pues tu sombra no muere, desaparece junto a la luz. Tu figura permanece intacta. Tu sombra no muere porque tu sonrisa, se entrega por ella.
Y qué siniestro delirio, amar a una sombra..."



No puedo dejar de pensar en cómo fui hacia ellos, tan seguro. Para ser humillado. Impotencia. Tal como aquel niño, que va a tener que perder su inocencia. Yo pierdo mi esperanza.
Pero ¿a mi que me importa si estoy tan solo que en la cocina les canto a los cubiertos; en el parque les hablo a los árboles? La desesperación, al caminar por la calle, por cruzarme con un perro, que se que me amará sin importar mi nombre...
Los silencios y los lobos esteparios. Ambos son necesarios en sus contextos.
Un silencio de blancas, que ocupa un lugar físico en la partitura, permanece siendo una sombra, un no existir. Los sacrificios, los espacios en blanco de un ritmo musical.
Y los lobos esteparios, aquellos inadaptados sociales que no encuentran su lugar. Son mandados a los manicomios tanto como los locos. La sociedad no se gasta en diferenciarlos. También son necesarios para mantener el ritmo de nuestra sociedad. Son los sacrificios silenciosos del siglo XXI.


A pesar de permanecer cerca, pareciera que uno de los dos se hubiese quedado en la habitación previa, y que ahora los separara aquel pasillo oscuro, de lluvia pesada y sueños inocentes.
Sin importar quién de ellos avanzó, y quién se quedó atrás. Ya da igual.
Ella no tenía la culpa de amarlo, pero de no ser satisfecha sexualmente por él. 
Mientras que él no tenía la culpa de que su amada buscara otros hombres para saciar aquella sed que le solía surgir tan frecuentemente. Menos aún de que fuese tan ridículamente mala ocultándole sus secretos. Sus hombres. El sexo.


"Vas a tener pesadillas", me decían. Pero es mentira, porque ni siquiera logro dormir.
¿Qué es mejor? ¿Ser un nene bueno toda tu vida? O, ¿portarte mal, y luego tornarte bueno? para que la gente se percate, y te premie. La vida pervierte. El río fluye prisionero...

Ahora permanece el viento en el exterior. Gritando mentiras. Como chismes, de árbol en árbol, de rama en rama. Aquellas mentiras en el bosque.
Ahora permanecen las mentiras, el pasillo, el distanciamiento.
"Llaves, flores, lluvia. Melancolía, amor y miseria".

Yazco innombrable, en el país donde los nombres duermen, antes de tener nombre. El lugar donde nadie nunca sonríe.
Yo, uno, hombre. Qué triste que la generalización sea necesaria para ciertos ámbitos. Odio la estadística. Alguien que cree en la estadística no puede también creer en los milagros. O al menos eso dicen lo lógico y las estadísticas... 



"Y qué pasó? ¿Por qué terminaron?" pregunto ingenuo Tom, el nuevo pretendiente. A lo que ella respondió melancólica pero segura: "Lo que siempre pasa, la vida"...


Admito que a veces también empujo esta creencia hacia el extremo.
 -Veamos una peli.
-Dale, genial. ¿Que tenés?
-Veamos el transportador 4.
-NO. Digo... Una comedia, ¿no podría ser?
-2 canguros muy maduros.
-Fueron los 20 pesos peor gastados de toda mi vida. ¿Una película más tarada no tenías?
-Bue, ¿misión imposible?
-LA PUTA MADRE, ¿no tenés algo que sea cine de verdad? Esas son películas para pelotudos.
(Reconozcan quién de los 2 participes de la conversión soy yo).
A veces me voy a la mierda, es verdad. Pero no me pueden culpar de querer ver algo un poquito, solo un poquito, mas trascendente que esa bosta de producción masiva, común y erróneamente denominada cine.
Además, no me pueden juzgar porque somos río (no manipulaba las cosas en su beneficio, para nada).
En fin, les habla ahora el hipócrita, vestido de flogger, quien olvidó lo que una vez juró no perder jamás.
La puta madre que me parió a mi y al puto desencadenamiento de mi vida desde que cumplí los 18.



Sólo queda intentar llenar el vacío existencial. El "mientras tanto"... El "cómo vivir, hasta aprender a vivir". Me dedico a buscar llaves. Llaves, que resultan mas pequeñas que las cosas que abren. Un simple "hola" a un desconocido, que se que me abrirá camino a lugares distintos.
Busco "holas", aquella intimidad que se logra al bailar un lento con un desconocido por ejemplo. Estando tan cerca, a lo largo de la canción, podes hablar de lo que sea. 
Busco aventuras promiscuas sin sentido, duermo en camas ajenas por diversión momentánea.
Pero ¿qué ocurre después, al concluir la canción?



A very strange and extraordinary person...

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La niña de seda


En el silencio del aullido
nace una mirada inocente
y el destino ambivalente
en epifanías sin oídos
Una victima que no tiembla
con labios cosidos
Su madre es olvido
pues su recuerdo es niebla

Ese instante silencioso
logró quedarse sin tiempo
Ahora permanece el viento
que nos danza malicioso


Juego de sol, sombra y luna
Es el destino suspirando
Y en tus ojos despertando
metamorfosis de flor a cuna

Brillad estrella adormecida
Que acurrucada en la arboleda
yace ya muerta la niña de seda
susurrando su despedida

Relato mi sueño en verso. Simplemente imágenes en la noche. 
Chica con piel de porcelana, virginal, corre por un bosque mudo. 
Cree que la persigue un violador.
Teme, piensa en lo que le puede llegar a pasar. Pero no deja de correr.
Corriendo, ve una luz al final del camino. Detrás de aquél árbol...

Nunca hubo persecución, el violador la alcanzó hace tiempo ya. Hizo lo suyo y tiró los restos en el descampado mas cercano. 
Pues ¿qué chance tenía la pobre contra una malicia tan vieja como el hombre?
Otra injusticia que nadie oirá, con otra victima que nadie extrañará...

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Recuerdo, lo horrible y lo bizarro, por siempre


Recuerdo haber tenido una infancia tranquila. Era feliz. 
Recuerdo que siempre veía a la gente llorar en las películas. Amor, guerra... Hollywood. Me preguntaba seguido, cuándo iba yo a sentir algo de tal intensidad. ¿Cuando iba a empezar verdaderamente mi vida? Obviamente, cuando comenzó, estaba demasiado ocupado viviendola, como para percatarme.




A pesar de haber sido lo suficientemente hábil. De haber sido un niño bastante despierto a los hechos, tanto perturbadores como hermosos de la vida (tal vez perturbadores y por ello hermosos, o viceversa), no logro recordar demasiados recuerdos de tales intensidades. Algo importante, que me haya marcado. Solo algunos, muy pocos.
Recuerdo haber ido al cine, a ver El prisionero de Azkaban. Pieza que yace entre mis favoritas hasta el dia de hoy.
Tenía 9 años. Pero ya entonces demostraba cierta capacidad reflexiva y critica respecto a un filme, y hasta hacia su estética.
No obstante, no recuerdo con certeza junto a quien asistí a la proyección.
"Si mi memoria no falla" (la gente dice eso, ¿que gracioso, no?) fui con un compañero de la escuela.
Supongo que era considerado mi amigo, pero recuerdo que tenía cierto misterio que nunca logré descifrar. Siempre mantenía cierta distancia. Era más inteligente que los otros. Entraba en la categoría comercializada por un estilo de vida muy ajeno al mío, "popular" (hasta hoy no se que significa realmente. Especialmente en el mundo de un niño de 9 años). 
Recuerdo que siempre paseaba como si cargara algo, pesado. Un secreto, que lo entristecía. Que lo enajenaba de la vida que llevaba, y lo detenía.
Hoy, unos 10 años mas tarde, me lo cruzo por las calles de la ciudad en la que crecí. Mi memoria no falló respecto al misterio. 
El peso que cargaba, parecía ahora mas pesado que nunca. Se le notaba la misma tristeza en los ojos, aumentada con el pasar de los años.


Mutuamente, nos alegramos de vernos. Nos contamos que ha sido de nuestras vidas. "Ya tengo fecha para el servicio militar, ya se cuando me enlisto"... me cuenta él. "Yo llegué a Israel hace dos meses, quiero estudiar cine"... Qué gracioso como se puede resumir una buena suma de años en una sola frase. 
Nos sentamos a compartir recuerdos. Entre los míos yace una discusión sobre si El señor de los anillos es mejor que Harry Potter, y obviamente, la salida conjunta mencionada previamente.
Para mi asombro, él reacciona duditativo, y termina contandome que nunca fue al cine hasta los 13 años. Lo cual recuerda con certeza porque, según él, fue algo grande, casi un trauma, porque siempre quiso ir. Un recuerdo fuerte, cierto.
Me dice que es imposible que hayamos ido juntos.


Nos despedimos, nos dimos un abrazo, y lo vi caminar hacia el lado contrario al mio.
Permanezco en el lugar, observandolo, sin percatarme del mundo a mi al rededor, y pienso. Tiene sentido, no eramos tan amigos, y la verdad es que yo tampoco fui demasiado al cine de chico. En Israel el precio siempre estuvo por encima de los 35 pesos. 
Además, ¿por qué habría él, de semejante "estatus", de acompañarme a mi...?


Aun así, mientras mas pienso en el recuerdo, mas detalles reconozco. Lo cual es curioso.
Un misterio. Al igual que el que se esconde en los ojos de mi amigo. El cual admito, que tanto entonces como ahora, me llama la atención.
En fin, ¿será posible que todo sea producto de mi imaginación? No tengo muchos recuerdos. Qué raro saber que algunos de estos ni siquiera verdaderamente ocurrieron.
¿Habrá sido un sueño? ¿Cuántos otros recuerdos de mi vida en realidad nunca pasaron?


Todo esto implicó dos cosas para mi.
En primer lugar, ya desde chico, mantenía cierta atracción hacia, tanto en chicos como en chicas, características en común. Ese halo de misterio, su estado de ajeno. Yo también lo sentía. Vivía en un mundo que no entendía, y anhelaba encontrarme con alguien igual a mi, más reflexivo, critico, que me hiciera compañía.
En segundo lugar, hace que me pregunte ¿Por qué el cerebro humano, reliquia de toda la humanidad, el órgano más increíble y complejo, que aún en nuestros días, yace sin descifrar en su totalidad; no puede diferenciar sueño y vigilia?
¿Por qué nos vemos obligados a sumergirnos en una busqueda de respuestas; qué soñé y qué pasó de verdad?
Nos hundimos en nuestra desgracia: la duda. "Si la memoria no me falla". Pues si, falla.


Todo este asunto me resulta importante porque de cierto modo implica que ya como niño tuve una.. ¿fantasía? respecto a otro chico. Obviamente nada sexual, sino lo imaginable para un niño. Pero en algún lado todo tenía que empezar, ¿no?
Con los ojos de hoy, ya no de un niño, miro de nuevo dentro de los suyos. Tiene sentido. Tanta buena onda, tanta alegría al verme. Ese secreto, lo que lo mantenía al margen de una infancia tranquila. Tal vez también es gay.
Lo miro alejarse. Su figura desaparece en la sombra.




Lo horrible y lo bizarro por siempre
El dia culmina en la verdadera comprehension de que siempre fui diferente. Tal vez siempre voy a tener que sufrir un poco más por ello.
Ahora escribo, intento crear. Aunque para mi hacer arte trasciende la creación. Es la destrucción propia.
En el teatro no se crean personajes, se destruye el actor. Y en la poesía, al igual, se comprometen valores del escritor.
Debe haber cierto riesgo. Pues no hay belleza mas pura que la destrucción de los cimientos. Tratar temas tabu de la vida personal de uno. Inspirar a construir a partir de las ruinas de mi persona.


Ahora escribo. Lloro porque estoy lejos de mi vida. No me puedo quejar de nada. Yo lo causé, yo me alejé. Pero nadie dijo que iba a ser fácil.
Una lágrima cae en mi taza de café mientras leo que recién ahora, en realidad dos meses después del final, realmente termina todo.
"Superar", que palabra más fuerte. ¿Qué significa realmente superar a alguien? Yo creo que si alguien fue lo suficientemente importante para mi como para considerar que ha de ser superado, en ese caso jamás podré hacerlo. Alguien de tanta presencia en mis recuerdos, en lo intenso.
No me veo habilitado. No creo ser capaz de "superar" a alguien.
Cargo con mis recuerdos, de una vida que ya no es mía, pero a la cual estoy atado. Los nudos son muy fuertes, la memoria no me deja aflojarlos.
Es pesado. Es dificil pasearse con unas 50 personas sobre los hombros.


Ahora escribo, destruyo. Me descompongo en pedacitos.
Lloro, admito que es el final. Se apodera de mi una sensación intensa, demasiado. Es dicha, tristeza, nostalgia, posibilidad.
No quiero leer más, y me despido con la excusa de tener que ducharme. Dejo la conversación.
Tengo que calentar el agua. Así que escondiendo mis lágrimas de mis compañeros de cuarto, espero. Miro el techo, acostado en la cama.
Hago tiempo, evitando pensar en él. Cojo el celular, no tengo espacio para nuevos mensajes. Asi que empiezo a buscar mensajes viejos, inútiles, para borrar...
Inevitablemente, y predeciblemente (si hubiese estado alerta) me cruzo con toda una vida. Leo todos los mensajes, dibujando un mapa mental de nuestros recuerdos, de la vida que nos habíamos construido.
"Me gustó mucho estar con vos anoche", que rapidamente se transformó en "Me gustas mucho". Luego, "Te quiero", hasta llegar al famoso "te amo".


Me siento bien, logro ver la imágen general. Yo quise esto. Las lágrimas siguen cayendo, pero ahora realmente sollozo, pero no de tristeza, sino de intensidad de vida. Entro en la ducha minutos después de haberme leído todo el buzón de mensajes. Como en cámara lenta, actúo en automático.
Las lágrimas se pierden entre las gotas que caen de la ducha. Me ahogo. Me da un ataque de claustrofobia y siento que se inunda la habitación.
Pero recuerdo. Estoy simplemente feliz por estar vivo. Porque estaba experimentando algo que siempre quise, algo que muchos jamás vivirán.
Algo puro, intenso. 


Repleto de dicha, aunque normalmente me da paja, me hago una paja (Ahi va la destrucción de la persona). Me había pasado que al acabar una lágrima resbalara por mi cara. Pero era algo físico, no emocional.
Esta vez, estaba repleto de placer y tristeza. De haber estado solo hubiese gritado. Así me sentía, con ganas de gritar. Mi mente vagaba libremente por recuerdos variados. 
Cuando visitaba recuerdos sexuales, pasados, me abrazaba de nuevo esa sensación de dicha, por estar vivo. Por sufrir.
Lloraba y gozaba. La sensación ambivalente de dolor-placer mas pura que he experimentado.


Ahora escribo, vivo. Recuerdo a aquellas personas que logré encontrar mas adelante, varios años después de mi infancia (mejor tarde que nunca).
Aquellas personas con quienes comparto mis secretos mas degenerados. Porque solo cuando uno es patetico, poco "popular", en estos estados decadentes...
Entonces es cuando una persona vive realmente. Cuando no pretende, simplemente es. 
Si alguien se apega a vos en esos momentos, en ese estado. Eso es el amor, esa es la vida que hay que vivir.


En mi caso una pasión ilógica por lo horrible y lo bizarro que tantos problemas de incomprensión me ha causado. 
Para mi, simplemente el arte... de vivir supongo.
Propongo un pacto. Comprometerse a vivir intensamente. A lo horrible y lo bizarro, por siempre.

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Complementaciones





La aurora ayer me dio cuna,
la noche ataúd me dio;
sin luz muriera, si no
me la prestara la luna..
Amantes, no toquéis, si queréis vida;
porque entre un labio y otro colorado,
amor está, de su veneno armado,
cual entre flor y flor sierpe escondida



Nunca supo amar, hasta que recorrió las vías de la contemplación al alma, las de las complementaciones aleatorias. Son vivencias ajenas, con extraños. Con sabor a cerezas.
Parado mirando al sol, y alimentándose de su espíritu.

Se encontraba en trance. Yacía en el jardín, en un estado que se le había presentado varias veces, y que él se había negado a experimentar. Un estado desnudo, virtuoso. Una nota descarrilada, sonora y desafiante, que cambia el resultado final de una obra prima.
Sentado en un jardín inglés, esperando al sol...


Sediento de los pequeños goces de la vida, anhelando ensuciar su alma con pecados carentes de significado. Pero aún así, sigo sin saber amar.

Pues en esta soledad, se encuentra el tesoro de una generación.
Dejar de esperar. Dormir. El sueño ha de ser despierto, y es ahora.
Es una travesía apasionada, y todos aquellos que tocamos en ella. Todas esas vidas entrecruzadas con las nuestras. Las cerezas, las complementaciones.


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Mi Ausencia


Te atrevo a callar que
una verdad, es una llave
y el problema, el candado


Pero me encierras, en una lágrima..
Pues esta vieja ausencia,
acariciando el pecho de tus desgarraduras,
es el sol que canta canciones de cuna
mientras mis manos no te besan,
mis ojos no te abrazan.
Al infinito sopla el viento




y mi verdad es seguir sus brisas de amor..

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Pequeños animalitos de Dios


La enajenación..
1. No se enamoró de ella, sino de su sombra. La iba a visitar al alba, cuando su amada era más larga..

2. Cuando el viajero miró hacia atrás y vio que el camino estaba intacto, se dio cuenta de que sus huellas no lo seguían, sino que lo precedían..

3. La mano de la enamorada del viento
acaricia la cara del ausente
La alucinada con su "maleta de piel de pájaro"

huye de sí misma con un cuchillo en la memoria.
La que fue devorada por el espejo
entra en un cofre de cenizas
y apacigua a las bestias del olvido..


Pequeños animalitos de Dios
Así nos llamarías vos, cuando
las palabras que brillan en la noche
milagrosamente iluminan mi angustiada memoria
cubriendo los significados de dicha.


Tu desastre es mi sombra en el desierto,
mi niño adictivo.. el oasis que calma mi sed.
Es esta lluvia que me acompaña
el canto de un pájaro abandonado,




que ahoga el fuego del silencio..

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Rojo Perverso


"Doubt thou the stars are fire
Doubt that the sun doth move
Doubt truth to be a liar
But never doubt, I love"..

Escribes con la ira de nuestra generación, de nuestros tiempos, de nuestro universo,
pero con la fragilidad de los poetas de otras épocas, con otro viento.
"Este es el niño amor, éste es tu abismo", es rojo pasión, perverso,
girando en llamas y tornándose, en contra de sí mismo, frágil encarcelamiento.

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Nebulosas

Una queja enana que crece,
alimentandose del Danonino de mi felicidad.
La elimino, descarto, me olvido, y reaparece,
escapismo frenético ¿divertido? No, sólo quiero integridad
El lejano recuerdo se aproxima, y con él caminan dos ancianas,
el Bien y el Mal, blanco y negro, Dios y diablo, bla bla bla..
¿Lanzarme hacia la tormenta de mi memoria, u observar experimentado,
contorneando una realidad ajena a la mia con las palabras de un puto?

Están lejos los sueños, ¿Pero inalcanzables?
Los ideales, residencia de mi yo, de mis sueños, mi todo.
Una lucha eterna. Cambian mis sueños, se tornan estrellas, despacio.
Es un desierto-urbe, mi mente rencorosa, que recuerda-olvida, aleatoria.

Mis sueños, donde permanecen algunos recuerdos infantiles subconscientemente,
se tornaron estrellas, formaron nebulosas, agrupaciones, de las que quedé excluido
Una vieja recomienda seguir los sueños, y la otra dice que perseguir estrellas, incesablemente,
no es como seguir un sueño. Efectivamente, no lo es, pero ya es tarde, ya he partido.

Lo reconsidero, lo repienso, revuelvo, resaca, remedios...
A partir del engatusamiento de mis propios melodramas infantiles,
me callo, y en el silencio de mi memoria, deduzco hazañas
reproducidas con software engañosos. Troyanos, que penetran mi muralla de soledad.

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Arrinconada


Mi bisabuela, en mejores estados que mi abuela, solía decirme que, al igual que una telaraña, tejida con el sudor de una vieja viuda negra cuyo esposo asesinó con sus repetitivas lecciones de vida, existen los mundos, narrados a partir de diferentes visiones.

Mediante mis ojos veo uno. Veo un mundo. Resulto ver tanto que enceguezco.
Es internacional. Pues esas ganas de viajar, de saludar a todo el mundo, me deja vacío. Visitar a una tía, que no se encontrará bien, como cuando la abandoné por ultima vez. Tengo miedo y vergüenza.
La araña, cuya vida es contemplada en su telaraña, resulta insignificante. Ella, arrinconada ante los caprichos humanos, se desvanece, se transforma en nada. Arrinconada.

A pesar de que tu cadáver esté rodeado de moscas, no es morbo que te siga amando.
La araña, como yo -decía mi bisabuela- jamás se hubiese cansado de reiterar ese sistema de ideas que enfermaba a su amado. Mi dolor de dientes, la falta monetaria, las faltas ortográficas, son como moscas. Confeccionales una virginidad a estas moscas, hasta que tu sombra esté fuera de riesgo contagioso. Hasta que ellas se transformen en hadas. Arrinconadas.

Escucha mis consejos -me decía- porque si no virginizas tus moscas, al igual que la araña, quedarás solo, arrinconado en la esquina de un baño, rogando por tu vida repleta de sinsentidos.
Se tornarán nebulosas y prostitutas hacedoras del mal y la mimesis. Hambrientas, cual araña sin moscas.
Pues la imitación ha penetrado en todos los ámbitos de tu vida, cual habitación repleta de moscas que juegan en parejas. Tú sin obtener sueño por el molesto ruido que emiten, no lograrás soñar.

En la memoria -decía, antes de fallecer honradamente- y no en el olvido, residen las certezas.