¿Nube?
Vivo en las nubes, en las alturas.

Adoro mi nube...
Sin compromisos. Todo es justo. El principio es el final y el final el principio. La eternidad es un segundo y un segundo es lo que quiere ser. En mi nube lo que cuenta no es la acción ni su repercusión sino la intención. Jamas tendría que estar solo nuevamente, el murmullo del mar me habla al oído, el viento es una sorpresa esperada mientras que el sol me acompaña todos los días. Al caer la noche, me abandona y estoy solo. Solamente la leve luz lunar ilumina mi cara. Esa penumbra tan temida. Esa noche tan malgastada, tan desperdiciada. Yo la uso de manta para cubrir mi flotante cuerpo en el horrible frió.
Caras conocidas aparecen a mi alrededor. Mi familia, mis amigos y ella. Ella, con sus hermosos y gigantescos ojos verdes, siempre tan bella como una majestuosa montaña, como un valiente león, como un gigantesco cóndor. Se acerca a mi, esta a punto de hablarme pero de pronto, esa majestuosa montaña se derrumba, a ese león le da un ataque de cobardía, ese cóndor se transforma en un negro cuervo, mi nube, mi tan querida nube, se esfuma, el sol deja de brillar, las aguas del mar son absorbidas al vació, el viento simplemente deja de existir.
Aquella seguridad desaparece.
Su rostro se deforma... Empiezo a caer.
Miro hacia arriba. Mi nube se estaba transformando en unas mojadas gotas de agua helada. Caigo y caigo hacia el vació.
Aquellas gotas estallan fuertemente sobre mi cuerpo haciendome despertar.
Estaba acostado en mi cama...



